Hace muchos años cuando tenía como 12 empecé a tener cierta atracción por un primo mio el cual me lleva 4 años y vivia en una ciudad lejana a la mia asi que lo veía 1 o 2 veces por año, primero lo admiraba con un amor platónico y de ilusión, que poco a poco se fue convirtiendo en una calentura tremenda.
Siempre que lo veía se me antojaba pero yo era muy tímida y el era respetuoso conmigo por la edad que me llevaba aunque me dejaba ver que tambien se sentía atraido por mi.
Cuando tenía 17 ya no pude mas, por circunstancias de la vida ya era una muchacha atrevida y no iba a dejar que mi primito se me escapara.
Mi primo es un muchacho como de 1.80, deportista desde niño, con un cuerpo bien definido y bastante bien parecido.
Recuerdo que en en esa ocasion que nos visitó con su madre, nos quedamos él y yo platicando luego de que mis padres, hermana y tia se fueron a dormir, de repente salió a relucir nuestra atracción y le dije que ya no era una niña asi que estaba bien si le exitaba estar conmigo, empecé a besarle el cuello y pasarle mi lengua por su oreja con unos pequeños mordiscos, mientras veía como se le iba parando su miembro, nos besamos con lujuría y empezamos lentamente a tocarnos.
Cada vez subia de tono y empezaba a humedecerma cada vez mas, me quité el soste le tomé su mano y la puse en mis pechos, el comenzó a tocarme y besarme los pezones, y a bajar su otra mano hasta mis bragas, me quito mi tanguita y se arrodillo a mamarme, sentía escalofrio de la sensacion que me provocaba, el se sentía un poco temeroso tambien, pues de vez en cuando se me escapaba un gemidito y la familia estaba ahí en la casa.
Se sentía tan bien su lengua recorriendo mi clitoris, por supuesto que no pude resistir el sobarle el pito para despues meterlo a mi boca, me lo matía hasta el fondo, estabamos supercalientes, asi que decidimos no posponer mas la penetración, me subi a sus muslos y me penetró de una forma tan firme y rica que sentí un tremendo placer y no quería que me la sacara.
Comenzamos con arremetidas lentas, yo humedecía mis labios y sacaba mi lengua para hacerle ver cuanto lo estaba disfrutando.
Luego empezamos a movermos mas rápido y le pedí que me la metiera hasta el fondo y duro, solo apretaba mis labios para no gritar.
Estabamos tan calientes que lo hicimos 3 veces esa noche y en varias posiciones.
Terminamos justo 20 minutos antes de que mi papá se levantara para ir a su trabajo, fue algo excitante por cumplir una fantasía y por el peligro de ser descubiertos…es algo que nunca olvidaré. Aunque por ser primos quedamos en dejarlo solo como una rica experiencia.

hola espero y q escribas otra historia quisiera conocerte ok cabe236@hotmail.com agregame